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¿Una ola izquierdista?
 
 

 

Tradicionalmente, cuando hablamos de política y sistemas políticos, nos gusta dividir el mundo y los sistemas en categorías absolutas. Hablamos por ejemplo sobre "democracia", "comunismo", "terrorismo", "izquierda" y "derecha". A lo mejor sentimos que el mundo es demasiado grande y difícil entender, y por eso necesitamos "etiquetas" para sentir que el mundo es entendible. Pero esta tendencia nuestra de categorizar y hacer etiquetas, puede resultar en simplificaciones e interpretaciones rápidas y demasiado fáciles. Al comienzo del milenio 2000, hemos escuchado varias veces que América Latina está bajo una gran oleada izquierdista. La idea se basa en que el ascenso al poder de Lula da Silva en Brasil, Hugo Chávez en Venezuela, Néstor Kirchner en Argentina, Tabaré Vásquez en Uruguay, Evo Morales en Bolivia y Michelle Bachelet en Chile marcaría una tendencia hacia el socialismo.
Aquí vamos a hacer una pregunta crítica: ¿Es izquierdismo lo que vemos, o qué es? Muchas personas sí opinan que América Latina vive un auténtico giro hacia la izquierda. Quizás ha sido esa es la característica dominante en el continente desde el inicio del nuevo siglo y milenio. Pero también hay muchos que opinan que todo es igual, nada es mejor. Hay personas que no creen en este cambio a la izquierda, y lo llaman "izquierda" (entre comillas).
Aquí queremos destacar el hecho de que existen opiniones e ideas sobre el desarrollo en América Latina que muchas veces no salen en las noticias internacionales, ni menos en las noticias noruegas.

Para dar un ejemplo, enfocamos en la situación política de Chile. Este país es gobernado por una coalición de centro "izquierda" que ha gobernado desde el término de la dictadura de Augusto Pinochet. Esta coalición tiene dos grupos con mayor peso que son Democracia Cristiana y Partido Socialista (además de otros dos o tres partidos pequeños). La actual presidenta Señora Michelle Bachelet es miembro del Partido Socialista, lo que permite que este gobierno, como el anterior, sean vistos por la opinión pública mundial como gobiernos socialistas o de izquierda.

El 11 de marzo de 2006 fecha histórica, ya que es el día en que MichelleBachelet asume la presidencia, convirtiéndose en la primera mujer presidenta en Chile. Presentes en la Ceremonia de Asunción del mando, presentes en la Ceremonia de Asunción del mando, los presidentes de Bolivia Evo Morales, de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chavez y de Brasil Luis Inácio Lula da Silva entre otros, lo que daba para pensar que era como una fiesta de una izquierdista en América Latina.

La elección de la Señora Bachelet sembró muchas expectativas considerando que es mujer, vivió la prisión, la tortura y el exilio, su padre murió como consecuencia de las torturas a que fue sometido tras el golpe militar, de manos de sus propios camarados de armas.

También generaba muchos expectativas la gran cantidad de promesas desplegados durante la campaña electoral y en su discurso de toma del mando, donde se ratifican dichas promesas. Pero con el tiempo, esas expectativas se van disipando, al ver que la base que sustenta el modelo económico y político sigue sin sufrir cambios en su estructura que es la Constitución política de 1980 y un sistema electoral binominal único en el mundo.

Aunque el gobierno de la Señora Bachelet, sea visto como parte de esa "ola izquierdista", es muy cierto que los grandes beneficios con el sistema administrado por la Concertación son los grandes grupos económicos chilenos y extranjeros con inversiones en Chile, mientras una gran parte de la población cree que el sistema no los incluye en los beneficios, si no que solo son considerados mano de obra barata y desechable.

Con todo esto podemos plantear, que más importante que el nombre del partido o agrupación que gobierne, debe ser el modelo que se aplica en el desarrollo de las políticas para un país y también nos puede quedar como información que muchas palabras en la práctica no tienen el mismo sentidoque creemos que tiene "izquierda", "socialismo", "democracia", etc.
Los pobres siguen siendo la mayoría en América Látina, pese a más de diez años de promesas neoliberales. En casi todos los países latinoamericaños más de la mitad de la población vive por debajo de la línea de pobreza. Ésta es la base natural de la nueva izquierda.

La mayoría ha llegado al límite de su paciencia en cuanto a las promesas del modelo económico. La gente opina que en muchos casos los partidos de izquierda tienen poco que ofrecer que realmente responda a las demandas y al descontento de la mayoría pobre. Se cree que los "populistas" de izquierda reproducen, con frustrante frecuencia, la política "como siempre". Una vez que asumen el poder, las promesas se olvidan y los políticos se cambian. Se habla mucho de la similtud entre la derecha y la izquierda. No son gemelos idénticos, pero al llegar al poder, los políticos de izquierda en muchos casos revelan algunos rasgos de familia con la derecha.

En vez de poner su confianza en la "izquierda" quizás la gran esperanza en América Latina ahora será la gran cantidad de vibrantes movimientos sociales que se atreven a cuestionarlo todo. Algunas veces estas voces se expresan en las urnas, otras veces no. Las etiquetas de estos movimientos no importan. Lo que importa es la búsqueda de nuevos modos de gobierno que aumenten la democracia real y pongan fin al hambre y la pobreza. Independiente del auge de los políticos de izquierda en diferentes países en América Latina, aparentemente hay una ola independiente de esto; una ola que parece seguir creciendo y que consiste de gente que ya han sufrido suficiente. ¡Ya basta!