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En el año 286 el emperador Diocleciano
divide el Imperio Romano en dos: el de Occidente, que tiene como capital
a Roma, y el de Oriente, cuya principal sede administrativa se encuentra
en Constantinopla, la ciudad que hoy se llama Estambul. En el año
476 desaparece el Imperio de Occidente, pero un pequeño comercio
continúa exisitiendo durante varios siglos entre algunas ciudades
italianas y países asiáticos.
Veneciaños y genoveses navegan por el Mediterráneo hasta
Constantinopla o Alejandría, y desde esas urbes pasan al Medio
Oriente. En esa zona compran con oro, sedas y porcelanas de La India,
China y Persia; esmeraldas y algodón de La India; zafiros de Ceilán
y rubíes del Tíbet. También adquieren perfumes y
otros objetos de lujo: nuez moscada, jengibre, canela, pimienta y clavos
de olor.
Dicho tráfico mercantil se incrementa grandemente con las Cruzadas,
las que tienen lugar en el periodo 1095-1291. Pero queda severamente disminuído
a partir de 1453, año en el que los turcos, organizados bajo el
imperio otomano, se apoderan de Constantinopla y prohíben el paso
por allí de mercaderes genoveses y veneciaños. Los gobernantes
mahometaños de Alejandría cobran elevadas sumas por permitir
el paso a través de su territorio, lo que encarece mucho las mercancías.
Ante esas circunstancias, varios reinos europeos emprenden la búsqueda
de una nueva ruta marítima por la que se puede llegar a Asia sin
tener que pasar por Constantinopla o por Alejandría. Cristóbal
Colón está obsesionado de la idea de encontrar un nuevo
camino marítimo a Asia. Pero, como sabemos muy bien, Colón
no llega a Asia en sus viajes.
El primer viaje
al Mundo Nuevo
Ha sido un viaje largo, mucho más largo
de lo que había pensado al principio la tripulación de la
nave, y también mucho más largo de lo que realmente entiende
el Admiral Cristóbal Colón. Han viajado por dos meses y
nueve días. Desde hace casi cuarenta y ocho horas se destalló
un motín, pero el Admiral convenció a la tripulación
de que no podían parar. Después de treinta y cuatro días
en mar abierto desde Las islas Canarias, por fin han llegado al destino.
Navegaron por el Atlántico en dirección oeste unas 3000
millas náuticas, y llegaron el 12 de octubre de 1492 a la isla
llamada por los indígenas Guanahaní, isla que Colón
denominó San Salvador. La isla está situada en el Archipiélago
de Las Bahamas, y se le conoce actualmente con el nombre de Watling. Creyendo
que la misma isla formaba parte de La India, denominaron indios a los
nativos.
Luego pasaron a Cuba, isla que el Almirante llamó Juana, en honor
a la hija de los Reyes Católicos, que tenía este nombre.
El Admiral, que estaba cien por ciento seguro de que han llegado a Asia
y que no sabía que habían llegado a Borikén (como
la llamaron los taínos que vivían allí) o La Hispaniola
(como la llamó Colón). Hoy llamamos República Dominicana
a esta isla. Llegando a esta isla el loco Admiral Colón estaba
seguro de que Japón no podía estar lejos...
Colón llega el 5 de diciembre en el
año 1492 a la Hispaniola. Desembarca con su tripulación
en el noroeste, donde gobierna el cacique Guacanagarix. Guacanagarix era
el primero en entablar relaciones con Cristóbal Colón. El
cacique le brinda hospitalidad, oro e informaciones, porque desea que
lo ayude a combatir a Caonabo. Caonabo era cacique de la región
del Cibao, y Colón se estableció en la zona del cacique
Guacanagarix. Los españoles a cambio del oro regalaron espejos,
porque los indígenas no conocían este objeto. Se dice que
los indígenas nunca habían visto su propia cara, pero ¿será
verdad? ¿No se habrían visto en el "espejo" de
un lago, por ejemplo?
El primer encuentro en La Hispaniola con los
taínos
La gente se llama taínos. Están
escondidos atrás de los árboles. La alarma se ha activado
en la noche. Tres casas flotantes, o tres monstruos, han anclado afuera
de la costa. En la primera nave los taínos han visto a una figura
extraña, con el cuerpo cubierto de una tela colorante y, ¡con
pelos en la cara! La piel está iluminante, como en personas que
han estado muertas un buen tiempo. ¡Pero son vivos! ¿Serán
dióses?
Los dioses entran en la isla, enderezan sus lanzas, se sientan de rodillas
y gritan algo en un idioma que no se ha escuchado nunca por un taíno.
Los taínos se acercan a los dioses - a Colón y su tripulación
- con curiosidad y sin miedo, asombrados del ritual mágico que
ha pasado en su playa.
Los taínos no pueden saber que la llegada de Colón significa
la llegada del cristianismo a todo un continente. No pueden tampoco saber
que lo que les espera es extinción, hambre y catastrofe para todos
los que viven allí. Están solamente esperando con curiosidad...
La locura del Admiral
El Admiral estaba loco en la misma manera que
su propio compatriota cien años más tarde, loco como el
Don Quijote de España. Una diferencia importante entre ellos es
que la aventura de Colón es la realidad y la aventura de Don Quijote
era ficción. Tanto Colón como Don Quijote se dejaban influenciar
de una convicción muy fuerte y una percepción de la realidad
muy especial. La realidad visible tenía que adaptarse según
la realidad de ellos. Para Colón y Don Quijote lo imposible era
imposible solamente para personas normales, y no para ellos. Las dificultades
pertenecían a la imaginación. Cristóbal Colón
luchaba contra los indígenas y Quijote contra los molinos y cosas
imaginarias en su cabeza. ¡Ojalá que Colón hubiese
luchado solamente contra los molinos y su imaginación! ¿Cómo
sería el mundo hoy si Colón fuera como Don Quijote?
Debido a la fuerte convicción de Colón de que el mundo era
como él se imaginaba, no era un problema conquistar y hacerse dueño
de un continente entero. Tampoco era difícil hacer parar un huevo.
¿Tú sabes cómo se puede hacer parar un huevo?
Se trataba solamente de golpearlo un poco fuerte a la mesa y ¡ya!
- el huevo está parado.
Si tú comentas que eso era una solución fácil y obvia,
Colón te contestaría: "Sí, pero yo lo pensé
y yo lo hice primero".
Sin esta porción de locura mezclada con esta personalidad intensa
y carismática de Cristóbal Colón, no sería
posible ninguna expedición real desde España en el año
1492. Junto con Colón llegó el nuevo tiempo. El "descubrimiento"
de Las Antillas no se entendió como un gran cambio o aviso de una
época nueva en el tiempo contemporáneo de Colón,
pero sí hemos reconocido en nuestro tiempo las consecuencias enormes.
Abajo presentamos algunas de las consecuencias para los indios.
La extinción de los indios
Varias causas contribuyen a la extinción
de los indios en la isla La Hispaniola. Se detallan los principales:
" Los combates con los españoles.
" Los genocidios cometidos por los españoles contra mujeres,
niños y anciaños indefensos.
" La muerte por hambre y por las enfermedades causadas por la desnutrición,
sobre todo en los años 1495-1496, cuando los indígenas se
niegan a cultivar y huyen a los montes con la esperanza de que la falta
de alimentos hace que los conquistadores se fueran de la isla.
" Los agotadores trabajos físicos en la construcción
de ciudades y fortalezas, en labores agrícolas y en la extracción
de oro en ríos y minas.
" Los numerosos suicidios como forma de escapar de los atropellos
que sufren de maños de los españoles.
" Los abortos voluntarios para evitar que sus hijos vivan bajo la
dominación española.
" Las enfermedades y epidemias traídas de España.
Cristóbal Colón y los dominicaños
Muchos dominicaños miran a Colón
como su padre histórico. Nosotros preguntamos ¿cómo
es posible ver con una mirada así a Colón y hablar sobre
él con mucho respeto, el hombre que ha sido responsable, directo
o indirectamente, de tanta miseria y la muerte de tantas personas?
La admiración hacia Colón ha sido muy relacionada con la
producción y la reproducción de la idea de la existencia
de lo blanco como algo superior - o bien: racismo. La historia dominicana
cuenta sobre procesos en las cuales los elites o las masas han tratado
de proteger y aumentar lo que han entendido como "la pureza de la
raza". Creen que lo blanco de la raza dominicana puede ser "destruído"
a través del contacto con lo negro. Para muchos dominicaños
Colón representa valores modernos, una atracción turística
y un posible ingreso. Tendríamos que entrar muy profundo en el
tema para entender mejor las razones de los dominicaños de respetar
y admirar a Colón, y en un libro como éste no se ofrecen
las posibilidades para averiguar este tema en su profundidad. Pero irónicamente
fue justamente en la República Dominicana que, S. M. el rey Juan
Carlos I, que en 1976 lanzó la idea de celebrar la Expo'92 en Sevilla,
y, con la exposición quería homenajear al evento histórico
que Colón tocó la tierra del Nuevo Mundo el 12 de octubre
en el año 1492.
El Consejo de Indias, virreinatos y Las
Audiencias
En la época colonial de Colón,
Castilla en España tenía varios consejos de asesores que
tenían la responsabilidad de asuntos determinados, igual que los
ministerios modernos de nuestro tiempo. El emperador Carlos V estableció
en 1524 El Consejo de Indias. Los miembros de este consejo eran miembros
de la aristocracia. El Consejo de Indias guardaba información sobre
el Nuevo Mundo y las colonias. Los miembros de este consejo decidían
cuando había discusiones y problemas, y evaluaba resultados de
los gobernantes americaños.
Después de la conquista el territorio americano se extendió
para incluír los pueblos y ayuntamientos establecidos por los gobernadores
militares. Estos militares eran elegidos por la Corona de España.
A base de estos pueblos y ayuntamientos crearon los virreinatos en la
primera mitad del siglo XVI. Las Audiencias eran tribunales superiores
de justicia y tribunales administrativos.
Los virreinatos constituían una base para gobernar el territorio
español en el Nuevo Mundo. El poder jurídico quedaba en
maños de lo que llamaron Las Audencias. En contraste con el sistema
noruego que divide el gobierno en tres unidades - ejecutiva, legislativa
y jurídica - el sistema iberoamericano se caracterizaba por la
fusión de autoridades. El virrey era el líder de Las Audiencias.
Nueva España (1535): México,
Centroamérica, las Antillas, sur de los Estados Unidos Nueva Castilla
o Virreinato del Perú (1543): Perú
Un siglo más tarde, se crearon dos virreinatos más en Suramérica:
Nueva Granada (1739): Colombia, Ecuador, Venezuela, Panamá
Río de la Plata (1776): Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia
La sociedad y la jerarquía social en el tiempo colonial
La jerarquía en el tiempo colonial era
muy clara y absoluta, y se puede dividir en estos grupos:
Los españoles
Los criollos: hijos de españoles, pero nacidos en el Nuevo Mundo
Los mestizos: hijos de padres de distinta nacionalidad (europea, indígena,
negra o asiática). Los de piel clara tenían más posiblidades
de ascender en la sociedad.
Los esclavos y los indios
En este libro evitamos, en la medida que se
puede, utilizar la palabra "raza" para definir un grupo de gente
o la nacionalidad de varias personas. No creemos que corresponde hablar
de "razas" para definir a los seres humaños. Somos todas
personas con diferentes rasgos, culturas y características - pero
no creemos en el concepto de las razas. Creemos en el ser humano y pertenencia
a una cultura o a un país de orígen. Nueva investigación
también concluye que la idea de razas diferentes no se puede probar,
scientíficamente. Resultados scientíficos recientes confirman
lo que los scientíficos han creído por mucho tiempo: Dentro
del cuerpo humano somos muy iguales. Hasta 99,9 % de los códigos
de DNA son estandad en todos los seres humaños. Además,
a través de la historia tenemos tantos casos documentados sobre
inumerables conflictos nacidos en base de cómo los distintos grupos
se miran y se clasifican. Hablar de raza y poner a las personas en categorías
normalmente no lleva a algo positivo, y genéticamente no existe
una base para que nos veamos de esta manera. Somos todos seres humaños
que vivimos en diferentes culturas, con diferentes rasgos característicos.
Los esclavos
Los imperialistas y los colonizadores europeos
abusaron a más de tres millones de esclavos en un período
de 284 años (desde 1503 hasta 1787). Los españoles se sumaron
al tráfico esclavista desde el siglo XV. Transportaron negros de
Guinea que eran depositados en Sevilla para su traslado a América.
El tráfico negrero entre África y América tuvo episodios
verdaderamente dramáticos y crueles cuando los negros que eran
llevados del interior a la costa, atados con cadenas por el cuello, se
resistían a ser embarcados. Había negros de diferentes gentilicios,
y eran transportados en las bodegas de los barcos, en condiciones terribles,
sacados con violencia de sus pueblos africaños por compra y venta
a los ricos y los empresarios.
Entre los capitanes negreros surgen dos tendencias: la de los "fardos
flojos". Ellos pensaban si se trataban bien a los esclavos, con suficiente
comida y espacio los futuros esclavos, la "carga" llegaría
en mejores condiciones a los puertos de destino, algo que permitiría
una ganancia segura. Los "fardos prietos" defendía la
tesis de llevar una mayor cantidad de personas, pues aunque muriera una
gran parte de ellos en la travesía (30 a 40 % del total de las
personas) por incomodidades y malos tratos, aun así se obtendrían
mayores ganancias por el alto número de negros transportados. Pensaban,
además, que si llegaban flacos y enfermos, de todos modos existía
la posibilidad de "engordarlos" en los depósitos de esclavos
que había en cada puerto.
Algunos de los puertos habilitados por la Corona española para
recibir las "piezas" (como lo llamaban) de negros africaños,
fueron Veracruz, La Habana, Santo Domingo, Portobelo, Cartagena de Indias
y La Guaira. Los negros de menos de cierta altura no eran considerados
como una "pieza". Los que tenían un defecto físico
tampoco eran considerados como una "pieza", aunque tenían
la altura requerida. Una madre con un niño de pecho pasaban como
una sola "pieza". Las condiciones eran terribles y no existía
ni un mínimo de respeto por el ser humano.
El Dorado
Unos años después de la llegada
de Cristóbal Colón en 1492 a América, numerosos aventureros,
soldados españoles y conquistadores, se lanzan a la conquista del
nuevo continente, atraídos por su fama de inmensa riqueza. Se apoyan
en el mito de El Dorado, que encuentra su origen en una leyenda que se
llama "Hombre dorado".
Perú tiene una fascinación extraordinaria sobre estos hombres
ansiosos por enriquecerse, porque creen que el subsuelo peruano está
lleno de oro y que los incas han escondido grandes riquezas. Están
convencidos de que existe un reino escondido que falta descubrir. Hombres
aventureros han buscado hasta nuestros días para encontrar el mítico
El Dorado, por los indígenas llamado Paititi. Entre las diferentes
expediciones que fracasaron se encuentra el trágico fin de la expedición
encabezada por el coronel británico Peter Fawcett en 1925. Otra
expedición en 1970 causó la desaparición de un equipo
franco-estadounidense y, más recientemente, en 1997, el antropólogo
noruego Lars Hafskjold desapareció sin dejar rastro en el río
Madidi en Bolivia.
Hoy, en nuestros días, unos expedicionarios
han confirmado que este mito es real y que se basó en una ancestral
historia de la humanidad. Supuestamente El Dorado ha sido encontrado en
las profundidades de la selva amazónica del sur peruano por un
equipo internacional de exploradores encabezado por el polaco-italiano
Jacek Palkiewicz. Por si quieres más información sobre el
explorador polaco-italiano Jacek Palkiewicz, puedes visitar su página
web http://www.palkiewicz.com.
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